¿Fue Salvo el Carcelero Antes de Ser Bautizado?

Bob Prichard 

P:

“He oído decir que el carcelero de Filipos en Hechos 16 recibió salvación solamente al creer en Jesús—antes de su bautismo y por ende sin la necesidad de este acto. ¿Es cierto esto?”.

R:

En Hechos 16 encontramos la historia del carcelero de Filipos. El carcelero estaba a cargo de Pablo y Silas, quienes habían sido encarcelados a causa de las acusaciones falsas de los amos de una joven esclava. Ellos habían sacado un demonio de la joven, despojando a los amos del dinero que ellos hacían al explotarla (Hechos 16:19-21). Así que Pablo y Silas fueron arrestados, golpeados y puestos en la prisión más interna, con sus pies en el cepo. El carcelero debía mantenerles vigilados.

A pesar de haber sido golpeados y estar sangrando, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios, incluso a la medianoche (Hechos 16:25). De repente, un terremoto sacudió la prisión. Cuando el carcelero despertó,  estuvo a punto de matarse ya que pensó que los prisioneros habían escapado. Cuando Pablo le detuvo asegurándole que los prisioneros todavía estaban allí, el carcelero, “temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:29-30). Ellos respondieron simplemente: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31). Ya que no se le dijo al carcelero que fuera bautizado, ¿significa eso que él fue salvo antes del bautismo? Considere el resto de la historia.

Pablo y Silas habían dicho al carcelero que sería salvo si creía en el Señor Jesucristo. Pero ¿qué sabía este carcelero acerca de Jesús? Es poco probable que hubiera oído algunos de los sermones de Pablo. Probablemente no sabía nada acerca de Jesús, aparte de lo que hubiera aprendido al escuchar las canciones y oraciones de Pablo y Silas. Así que “le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa” (Hechos 16:32). ¿Incluía “hablar la palabra del Señor” la necesidad del bautismo?

Lucas registró que el carcelero, “tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios” (Hechos 16:33-34). ¿Cuándo se bautizó el carcelero con todos los suyos? Fue “aquella misma hora de la noche”. Si el bautismo no es necesario, ¿por qué no esperaron al menos hasta el amanecer para ser bautizados? ¿Cuándo se regocijaron—antes o después del bautismo? Ellos se regocijaron después del bautismo, sabiendo que realmente habían obedecido al Señor y que sus pecados habían sido perdonados. El carcelero poseyó fe salvadora; esta fe respondió al sacrificio de Cristo al obedecerle. La obediencia en el bautismo demostró su fe, y su fe se demostró en el bautismo. El carcelero hizo lo mismo que todos los otros cristianos de los cuales leemos en el Nuevo Testamento (Hechos 2:38; 22:16; Gálatas 3:27; cf. Marcos 16:16; 1 Pedro 3:21). Él fue salvo después del bautismo.

[Título original en inglés, “Was the Philippian Jailer Saved Before Baptism?”, en House to House, 6[4]:5. Traducción editada por Moisés Pinedo].

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